La economía francesa se ha estancado efectivamente, con el PIB nacional encogiéndose un 0,1% en el tercer trimestre de 2026 según los datos publicados el 30 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee). Esta disminución sigue a un periodo de estancamiento en el segundo trimestre y una contracción del 0,2% en el primero, marcando tres trimestres consecutivos donde el crecimiento no se ha materializado.
Roland Lescure, ministro de Economía y Finanzas, declaró en Franceinfo que estas cifras confirman que la economía francesa está detenida para 2026. Si bien insistió en que el país no se dirige hacia una crisis, emitió una advertencia severa de que sin el ajuste presupuestario delineado en el presupuesto actual, la nación "chocará contra un muro". Lescure enfatizó la necesidad absoluta de reducir el déficit presupuestario al 5% o menos para restaurar el crecimiento y tranquilizar a los inversores y las empresas.
La trayectoria actual dificulta que Francia cumpla su objetivo de crecimiento anual previsto por el gobierno del 0,5%. Incluso las proyecciones más conservadoras del 0,4% tanto del Insee como del Banco de Francia parecen inalcanzables, ya que la adquisición de crecimiento hasta la fecha se sitúa en solo un 0,2%, asumiendo estabilidad en el cuarto trimestre.
La contracción de la actividad fue impulsada principalmente por una fuerte caída en las exportaciones, que disminuyeron un 1,7% en comparación con un aumento del 2,8% en el trimestre anterior. Con las importaciones permaneciendo casi estables en un aumento del 0,1%, el comercio exterior arrastró el PIB hacia abajo en 0,6 puntos. Por el contrario, el consumo de los hogares mostró resiliencia, aumentando un 0,4% durante el trimestre. Este incremento fue impulsado por la compra de vehículos eléctricos, una recuperación en el gasto energético y un mayor consumo de servicios, particularmente en los sectores de alojamiento, restauración y ocio.
La inversión continuó disminuyendo, cayendo un 0,6% en total después de una caída del 0,5% anteriormente. La inversión en construcción disminuyó un 0,5%, mientras que la inversión en productos manufacturados se desplomó un 1,9%. A pesar de estos contratiempos, la demanda interna aún contribuyó con un saldo neto positivo de 0,1 puntos al PIB. En el lado de la oferta, la producción manufacturera se contrajo un 1,4%, con descensos significativos en los sectores de equipos de transporte y agroalimentario. La construcción también cayó un 0,4%, mientras que los servicios de mercado continuaron creciendo un 0,3%, apoyados por los servicios de información-comunicación, servicios para el hogar y servicios de transporte.
Fuentes: Le Monde Économie.