Recientemente se han difundido en las redes sociales videos que muestran la fusión de personajes y elementos de diferentes videojuegos. Entre los ejemplos se incluyen Steve, de Minecraft, volando una carretera de Grand Theft Auto V con dinamita o luchando contra los jefes de Skyrim con una espada de diamante. Estos proyectos suelen presentarse como pruebas de que la inteligencia artificial ahora puede descompilar un juego y combinarlo con otro.

Flavien Normand, director de Teamcraft Studios, advierte que la IA no ha creado la técnica básica. Durante casi una década, ha trabajado en ingeniería inversa, una disciplina centrada en examinar software o videojuegos para comprender cómo funcionan.

El proceso comienza con la compilación. El código fuente legible para los humanos de un juego se comprime y optimiza para que una máquina pueda procesarlo. La descompilación funciona en sentido contrario: intenta reescribir o traducir ese archivo comprimido a un código que los humanos puedan leer y comprender con mayor facilidad.

Según el material disponible, la IA está transformando la velocidad y la accesibilidad del trabajo que las comunidades de entusiastas llevan años realizando. Esas comunidades han intentado descifrar y reproducir partes de los videojuegos para reinventarlos o hacer que funcionen en otras máquinas. Por tanto, la tecnología está acelerando prácticas existentes, en lugar de introducir el concepto de ingeniería inversa en sí mismo.

Fuentes: Le Monde Économie.