Los empleados que poseen acciones de la empresa en la que trabajan pueden sentirse más vinculados a ella y a sus resultados. Los acuerdos varían desde empresas emergentes y cooperativas de trabajadores hasta grandes empresas que cotizan en bolsa, y también pueden servir para que los empleadores fomenten la permanencia del personal.

Lucie, que lleva seis meses trabajando con un contrato de duración determinada en el grupo francés TF1, se incorporó a su plan de ahorro para empleados después de que sus compañeros le hablaran de él. Puede destinar parte de su salario a una cuenta que invierte directamente en acciones de la empresa. TF1 aporta una cantidad equivalente a cada euro que ella contribuye, hasta un máximo de 3.600 € al año. El dinero puede retirarse en determinadas circunstancias, como contraer matrimonio o comprar una vivienda, y su valor depende de las variaciones del precio de las acciones. Lucie describe el acuerdo como «algo parecido a una paga del decimocuarto mes» y afirma que le da un motivo para quedarse.

La participación accionarial de los empleados consiste en que los trabajadores adquieren una parte del capital de la empresa que los emplea. Olivier Paon, presidente de la Federación Francesa de Participación Accionarial de los Empleados, afirma que el modelo pretende reducir la brecha entre el capital y el trabajo al vincular a los empleados con los resultados de la empresa y con las consideraciones financieras.

Para los empleadores, la posibilidad de recibir acciones —a veces en función de la antigüedad— puede animar a los empleados a permanecer en la empresa. En su informe de 2026 sobre la participación accionarial de los empleados, la firma especializada en ahorro Eres indicó que la tasa de renuncias era del 5,1 % en las empresas con una cultura de participación accionarial de los empleados muy sólida, frente al 9 % en aquellas donde esa cultura era muy débil. El estudio abarcó las 120 mayores empresas cotizadas de Francia incluidas en el índice SBF120, donde el 36,6 % de los empleados son accionistas.

Sin embargo, poseer acciones no necesariamente permite a los empleados influir de manera significativa en el rumbo de su empresa. La información disponible señala que un mayor compromiso y un sentido de pertenencia más fuerte son beneficios posibles, pero también indica que los empleados accionistas rara vez tienen poder para influir en las decisiones estratégicas.

Fuentes: Le Monde Économie.