La economista Clara Mattei afirma que los gobiernos deberían aprobar leyes que impidan tratar las viviendas como activos financieros que pueden comprarse y venderse libremente. En una entrevista realizada en Córdoba, sostuvo que, en cambio, la vivienda debería protegerse como un bien común y gestionarse colectivamente.
Mattei, profesora de Economía en la Universidad de Tulsa y autora de «Escapar del capitalismo», dijo que su Foro para la Emancipación Económica Real está explorando los fideicomisos comunitarios de tierras. Con este modelo, una comunidad posee y gestiona propiedades, preservando las viviendas para uso colectivo. Dijo que no sabía con certeza cómo encajaría este enfoque en el sistema jurídico español.
Para Mattei, estas iniciativas también deberían ejercer presión sobre los gobiernos para limitar la expansión del capital privado en la vivienda. Sostuvo que es poco probable que los gobiernos actúen sin una movilización organizada y sostenida, y añadió que la vivienda necesita una protección jurídica específica que la trate como algo más que una mercancía.
Su argumento más amplio es que el capitalismo limita la democracia porque la mayoría de las personas apenas pueden decidir qué se produce o cómo se organiza el trabajo. Describió las cooperativas de trabajadores como una forma de darles a estos un papel en esas decisiones, aunque señaló que las cooperativas también tienen límites.
Mattei también pidió que los bienes y servicios públicos, incluidos la vivienda, el agua y la educación, se recuperen de la provisión orientada al lucro y se gestionen colectivamente. En cuanto al gasto público, rechazó la afirmación de que la austeridad es necesaria porque la gente vive por encima de sus posibilidades. En cambio, sostuvo que la riqueza y el capital no se gravan lo suficiente y que los fondos públicos también subvencionan a los inversores privados.
Asimismo, afirmó que unos tipos de interés más altos pueden debilitar los mercados laborales y aumentar el desempleo, lo que reduce el poder de negociación de los trabajadores. A su juicio, la propiedad pública por sí sola no basta si las instituciones siguen bajo control tecnocrático; también defendió la gestión colectiva.
Fuentes: El País Economía.