Warren Buffett, el presidente emérito de 96 años de Berkshire Hathaway Inc., ha trasladado la administración de su fortuna de 150 mil millones de dólares de Bill Gates a sus tres hijos: Howard, Peter y Susan. Este cambio significativo ocurrió en julio pasado tras la revelación de la relación de Gates con Jeffrey Epstein y su posterior divorcio. La decisión coloca sobre los hermanos la carga de gestionar una de las fortunas más grandes del mundo, quienes han expresado incertidumbre sobre cómo manejar mejor una suma tan inmensa.

Los tres hermanos y hermana están siguiendo caminos filantrópicos distintos utilizando fondos familiares. Howard Buffett, ahora presidente de Berkshire Hathaway desde septiembre, ya ha donado más de 1.200 millones de dólares a Ucrania, casi 167 millones de dólares a la República Democrática del Congo, 497 millones de dólares a Ruanda y 287 millones de dólares a Colombia. También está desarrollando un centro de entrenamiento policial en Decatur, Illinois. Mientras tanto, Peter Buffett está transformando una antigua fábrica de muebles en el Valle del Hudson en un espacio comunitario moderno que cuenta con un centro de fabricación y una biblioteca inspirada en Harry Potter. Susan "Susie" Buffett permanece en Omaha, dirigiendo fondos hacia la educación de la primera infancia, programas extracurriculares y un museo de ciencias.

A pesar de sus esfuerzos individuales, los hermanos aún no han determinado una estrategia unificada para la mayor parte de la herencia. Actualmente están a la espera de la próxima asignación de acciones de Berkshire, esperada alrededor del Día de Acción de Gracias, lo que aumentará aún más los activos mantenidos por cuatro fundaciones: una con el nombre de la difunta esposa de Buffett, Susan Thompson Buffett, y una para cada hijo. Tras la muerte de Warren Buffett, cualquier activo restante pasará a sus hijos, quienes deben llegar a un acuerdo unánime sobre cómo gastarlos. Elizabeth Dale, directora ejecutiva interina del Centro Dorothy A. Johnson para la Filantropía, señaló que no hay precedentes para donaciones de esta magnitud porque no hay precedentes para fortunas de este tamaño.

Los hermanos han expresado reservas sobre la escala misma de la riqueza. Peter Buffett declaró que no quería involucrarse en la gestión de la fortuna y cree que "nadie debería tener tanto dinero a su disposición", calificándolo de antinatural. Los hermanos, de 73, 71 y 68 años respectivamente, prefieren centrarse en un número selecto de causas en lugar de realizar donaciones masivas e incondicionales como las realizadas por MacKenzie Scott. Buscan evitar abrumar a las organizaciones no gubernamentales con grandes sumas y están preocupados por la sostenibilidad a largo plazo de sus decisiones.

Warren Buffett originalmente prometió en 2006, junto con Bill y Melinda Gates, donar la mayor parte de su riqueza, que entonces valía 44 mil millones de dólares. Sin embargo, su fortuna ha crecido significativamente desde entonces, superando los 150 mil millones de dólares incluso después de haber donado más de 70 mil millones de dólares. Críticos como Aaron Horvath argumentan que el mundo no puede depender únicamente de la generosidad de los multimillonarios y sugieren que Buffett está esencialmente pasando el balón a la siguiente generación sin resolver completamente las fuerzas económicas que continúan acumulando su riqueza. Los hermanos esperan distribuir la fortuna durante sus vidas, pero reconocen la dificultad de la tarea que les espera.

Fuentes: El País Economía.