El economista de Stanford John Cochrane afirma que la propuesta de André Lara Resende para reducir drásticamente la tasa de interés de referencia de Brasil no tiene precedentes históricos. Cochrane calificó el plan de sofisticado e intrigante, aunque advirtió que se adentra en un terreno teórico que nunca se ha puesto a prueba.
Resende, uno de los arquitectos del Plan Real de Brasil, sostiene que los elevados pagos de intereses —y no el gasto público primario— son los que impulsan las dificultades fiscales del país. Su propuesta consiste en que un Consejo Nacional Fiscal y Monetario fije un rango objetivo para la tasa Selic, actualmente del 13,75%, entre la meta de inflación del 3% y el crecimiento potencial del PIB nominal, del 5,5%.
Según el plan, el banco central reduciría gradualmente la tasa hasta alrededor del 7,5% en un plazo de 12 meses. Brasil también utilizaría sus reservas internacionales para limitar la presión sobre el real. Resende sostiene que las tasas de interés muy elevadas pueden contribuir por sí mismas a la inflación y que reducir la tasa de referencia no necesariamente generaría presiones inflacionarias adicionales.
Cochrane respondió a la propuesta el martes en su blog, The Grumpy Economist. Señaló que existen precedentes de paquetes de reformas que reducen la inflación, la deuda y las tasas de interés, pero afirmó que esos resultados se han producido conjuntamente. Eso no demuestra que Resende esté equivocado, escribió Cochrane; significa que la propuesta no se ha puesto a prueba de manera aislada.
Una parte central del argumento de Resende se basa en la teoría fiscal del nivel de precios de Cochrane, según la cual la política fiscal, y no solo la política monetaria, determina la inflación. Resende también propone fijar objetivos fiscales y monetarios para cinco años y utilizar las reservas internacionales para defender la moneda tras los recortes de las tasas de interés.
Cochrane duda de que las medidas fiscales sean suficientes. Se mostró favorable a la idea de simplificar los ingresos y el gasto, pero cuestionó que los objetivos plurianuales se mantuvieran en la práctica. Para que el mecanismo funcione, afirmó, los mercados tendrían que creer que el Gobierno generará superávits en el futuro, un compromiso que depende más de instituciones duraderas que de objetivos por sí solos.
También cuestionó si el Gobierno dejaría intacto un monto equivalente a aproximadamente el 8% del PIB y preguntó si Brasil realmente evitaría gastar más o recaudar menos en impuestos. Como posible ejemplo institucional, señaló el freno constitucional a la deuda de Suiza, aunque observó que los hogares suizos tienen una propensión al ahorro inusualmente alta.
Cochrane también duda del plan de usar las reservas para frenar la depreciación del real y citó el largo historial de defensas cambiarias en América Latina, en gran medida infructuosas. Si unas tasas de interés más bajas mejoran las perspectivas de Brasil, argumentó, la moneda debería fortalecerse, no debilitarse.
En lugar de respaldar o rechazar el plan de Resende, Cochrane afirmó que prefiere reformas fiscales, monetarias y microeconómicas coordinadas, y las comparó con los paquetes de reformas de la década de 1990. Considera especialmente importantes las reformas orientadas al crecimiento. Aunque expresó dudas sobre elementos clave, elogió el argumento de Resende por ser coherente y más matizado que una simple defensa de tasas de interés más bajas.
Fuentes: Folha Mercado.